INDICE

PRESENTACIÓN      5

BLOQUE 1.- Interrelación Escuela-Sociedad 7

1. ASPECTOS SOCIALES DEL HECHO EDUCATIVO    9

1.1.      La educación, en su actual marco social           9

1.2.      Funciones del sistema educativo           10

1.3.      Demanda escolar, empleo y clase social           11

1.4.      Educación para la libertad y reproducción ideológica   12

1.5.      Los dilemas de la Escuela        13

1.6.      Tratamiento del entorno de la Escuela  13

2. PRINCIPIOS BÁSICOS    14

3. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN            15

3.1.      Introducir la cultura del trabajo en la Escuela    15

3.2.      Elaborar proyectos educativos globales de ámbito territorial    16

3.3.      Considerar los sistemas de comunicación como creadores de opciones y valores        17

3.4.      Realizar proyectos conjuntos con los diversos sectores de la comunidad educativa      18

3.5.      Conseguir una imagen positiva de la Escuela y del profesorado            19

3.6.      Fomentar la participación y el asociacionismos en la comunidad educativa       20

3.7.      Propiciar la autonomía de los Centros  21

3.8.      Potenciar el interculturalismo de la Escuela y su entorno           22

MOCIÓN: Pacto por la Educación     24

BLOQUE II.- El Proyecto educativo   25

1. INTRODUCCIÓN 27

2. TEORÍA Y REALIDAD DE LOS PROYECTOS  27

2.1. Claustro    27

2.2. Administración      28

2.3. Comunidad educativa       29

3. BASES DEACTUA CIÓN 29

4. PROPUESTAS       30

4.1.      Potenciar la elaboración del PEC y del PCE    30

3

4.2.      Favorecer la participación de todos los implicados en el proceso         31

4.3.      Garantizar l pervivencia y vitalidad de los proyectos     32

BLOOUE III.- El Alumnado    33

1. SiTUACIÓN DE PARTIDA           35

2. BASES DEACTUA CIÓN 37

BLOOUE IV.- El Personal Docente    41

1. INTRODUCCIÓN 43

1.1.      Análisis de Situación    43

1.2.      Posibles causas de la situación 44

2. PRINCIPIOS BÁSICOS    45

3. PROPUESTAS       46

3.1.      Avanzar hacia una profesionalidad docente      46

3.2.      Funciones y tareas del profesorado      46

3.3.      Regulación sistema de acceso, traslados, etc    47

3.4.      Relación y coordinación entre todos los sectores y colectivos  47

3.5.      Motivar experiencias de renovación o investigación educativas 48

3.6.      Reconvertir las Escuelas de Formación del Profesorado          49

3.7.      Publicación de las experiencias 49

3.8.      Apoyo a los MRPs      49

BLOQUE V.- Una Administración Educativa al servicio de la comunidad 51

1. UNA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA DEMOCRÁTICA     53

1.1.      Necesidades de cambio           53

2. PRINCIPIOS BÁSICOS    54

3. PROPUESTAS DEACTUA CIÓN            55

3.1.      Fomentar la descentralización, coordinación y coherencia de la Admón. educativa       55

3.2.      Mejorar las relaciones entre Administración y miembros de la comunidad educativa    56

3.3.      Favorecer la transparencia de la Administración           57

3.4.      Favorecer la participación de los distintos sectores de la comunidad escolar    58

MOCIÓN: Rechazo a la L.O.P.E.G.   60

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PRESENTACIÓN

El 1 Congreso de Renovación Pedagógica de Castilla-La Mancha, celebrado los días 3, 4 y 5 de mayo de 1.996, en Albacete, supuso el objetivo final que la Federa ción de MRPs de Castilla-La Mancha se planteó, en 1992, con el denominado “PROYECTO XXI”, que contendría una serie de “ para mejorar la calidad de la enseñanza en Castilla-La Mancha” La publicación del documento-base para el debate, la reformulación del mismo, la celebración de las consiguientes jornadas temáticas para cada uno de los bloques, etc. ocuparon unos tres años de trabajo y reflexión, que concluyeron con la realización del proyectado Congreso, cuyos objetivos eran:

-Crear un marco de referencia común para todos los sectores que centren su trabajo en la necesidad de mejorar nuestro sistema escolar.

-Generar un documento abierto y propositivo para un debate sobre la calidad de la enseñanza y el papel de la Escuela, del personal docente y de la Administración educativa, en nuestra Comunidad Autónoma.

-Evitar que el conocimiento y reflexión sobre lo educativo nos conduzca hacia el desencanto o el individualismo, a causa de la política educativa que se ha venido desarrollando en los últimos años y que se está agudizando actualmente.

-Elaborar propuestas que conjuguen las posturas críticas con las posibilidades de avance y actuación real.

El referido Congreso procuró propiciar el intercambio de ideas y experien cias, fomentar el debate y elaborar conclusiones sobre las cuestiones del aquí y ahora educativo. Se desarrollaron actividades participativas en torno a los cinco bloques de contenido del citado “Proyecto XXI”, centrándose en la problemática existente en Castilla-La Mancha:

Ponencia 1.- Interrelación Escuela-Sociedad

Ponencia II.- El proyecto educativo

Ponencia III.- El alumnado

Ponencia IV .- El personal docente

Ponencia V.- La Administración educativa

Presentamos las conclusiones del mencionado Congreso. Sólo nos cabe desear que contribuyan, en alguna medida, a la mejora de la calidad de la enseñanza en Castilla-La Mancha, Comunidad Autónoma que ha venido siendo discriminada tradicio 5

nalmente por el Gobierno, cualquiera que fuera su signo, y que precisa de una serie de compensaciones’ -lo antes posible y en el propio proceso de transferencias- para no quedar distanciada permanentemente del nivel de calidad educativa que, las mayores dotaciones materiales y personales que han disfrutado -y disfrutan- otras CC.AA., les ha permitido alcanzar.

Por último, deseamos agradecer el apoyo recibido de diversas Instituciones y Entidades para la realización del Congreso, debiendo resaltar -en primer lugar- el de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, así como el de la Diputación Provincial de Albacete, el Ayuntamiento de Albacete, la Caja de Castilla-La Mancha, la Universidad, la UNED o la Caja Rural de Albacete. Sin ellos, el Congreso realizado difícilmente hubiera sido posible.

Joaquín Muñoz Cantos

Presidente de la Federación de MRPs de Castilla-La Mancha

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BLOQUE 1

INTERRELACIÓN

ESCUELA-SOCIEDAD

Ponente : Joaquín Muñoz Cantos

1. ANALISIS SOCIAL DEL HECHO EDUCATIVO

s

1.1. La educación, en su actual marco social.

La educación es fundamentalmente transmisión de valores esenciales para la vida de la persona en la sociedad en que ha de integrarse. Su papel adquiere una gran transcendencia en esta época de crisis, en la que ciertos valores o avances tecnológicos están prevaleciendo sobre los específicamente humanos, por lo que hay que desarrollar actitudes que permitan configurar una nueva cultura que nos libre de la deshumanización e, incluso, del aniquilamiento como personas merecedoras de tal nombre.

Todo docente ha de saber bien que su tarea trasciende la simple reproducción de determinados contenidos curriculares, para alcanzar conceptos significativos, despertan do en el alumnado actitudes de participación en la configuración de la sociedad en que está inmerso.

Por otra parte, hay que plantearse la educación de todos y en todas las etapas de la vida humana, pues el aumento del tiempo de ocio y la rapidez de los cambios tecnológicos (microelectrónica, fundamentalmente) deberían posibilitar la realización personal. Las nuevas tecnologías se han utilizado con fines consumistas más que educativos. Aunque han llegado con retraso a este campo, deben incorporarse adecuada mente a la práctica escolar.

Los peligros y posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, aplicadas al campo de la educación, exigen el establecimiento de controles, para que no se diluya una educación intelectual basada en el razonamiento, el juicio y el diálogo, pues -al fin y al cabo- la realidad siempre es dialéctica, si no está manipulada. La tendencia de preparar al alumnado para el éxito y la competitividad, dentro de una sociedad industria lizada y “científica, puede resultar, en el fondo, absolutamente antieducativa.

Partiendo de la base de que cualquier sistema educativo constituye una iniciativa de la organización social de los adultos, que pretende desarrollar en las generaciones jóvenes una serie de aspectos físicos, intelectuales y éticos, necesarios para su acomoda ción al medio en que ha de integrarse, queda claro el carácter eminentemente social del sistema escolar.

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Nuestro sistema escolar, al servicio de una sociedad competitiva y consumista, está frustrando a la mayor parte del alumnado, en cuanto sólo en sus primeros niveles atiende aspectos formativos de la persona, acomodándose generalmente a las exigencias e intereses de la clase dominante en dicha sociedad.

El referido sistema no tiene carácter compensatorio, ni da respuesta a las necesidades educativas de los usuarios, segregando a gran parte del alumnado, al que no ofrece alternativas no academicistas. Por otra parte, tampoco contempla el necesario equilibrio entre las necesidades laborales de la sociedad y las expectativas personales.

La inevitable interacción Escuela-Sociedad conileva el planteamiento de hechos y situaciones cuyo conocimiento resulta imprescindible, si se pretende realmente que la función del sistema escolar tenga una posible dimensión práctica, apegada a la realidad.

1.2. Funciones del sistema educativo.

La Escuela, como parte del sistema social, posee importantes funciones relativas a la sociedad, en general, y a diversos aspectos de la misma, en particular, pues la sociedad en que vivimos no es sino un conjunto de partes interrelacionadas.

En la sociedad moderna, la Escuela se encuentra con la exigencia de desempeñar papeles diferentes y, a veces, incluso contradictorios, lo que constituye una fuente de tensiones, que sólo pueden superarse con la introducción de las necesarias innovaciones en metodologías, programas y aspectos organizativos, si se desea formar personas capaces de enfrentar los graves problemas de una sociedad en acelerado proceso de cambio.

Entre las funciones de todo sistema educativo, conviene resaltar:

a) Transmisión/reproducción de la cultura/ideología dominante.

b) Suministro de líderes y administradores para los diversos sectores de la sociedad

c) Apoyo en la difusión de nuevos valores y conocimientos.

d) Asignación de roles individuales y sociales.

e) Modificación y mejora de la sociedad.

lo

1.3. Demanda escolar, empleo y clase social.

La demanda educativa en las sociedades desarrolladas se genera en virtud de dos grandes condicionantes; en primer lugar, las necesidades de la economía y, complemen tariamente, las aspiraciones educativas de la juventud y de sus padres/madres.

El acelerado incremento de la demanda de puestos escolares plantea una seria interrogante sobre la capacidad real y efectiva del propio sistema escolar, partiendo siempre de asegurar la calidad del mismo.

Los planteamientos selectivos imperantes en los países de nuestro entorno, generalmente condicionados por motivaciones económicas, aparte de no mostrarse eficaces en la elección del alumnado con mejores actitudes y aptitudes a potenciar, para ponerlas al servicio de los intereses generales de la sociedad, generan demasiadas disfunciones, evidencian la incapacidad de los Gobiernos para dar respuesta adecuada a la demanda educativa y demuestran que los desfases existentes pueden cuestionar, no ya el propio sistema educativo, sino al marco político que lo inspira.

El empleo de cualquiera de las estadísticas existentes nos demuestra que, en nuestro país, la correlación entre clase social de origen y nivel alcanzado en la pirámide educativa resulta demasiado coincidente para que pueda hablarse seriamente de igualdad de oportunidades ante la educación. Ni siquiera las expectativas sobre el particular, reflejadas en encuestas, resultan mucho más halagüeñas, tanto en lo referido al nivel de estudios a realizar, como al empleo a desempeñar, en el que también tiene una fuerte incidencia la clase social de origen.

Consecuentemente, el alto grado de reproducción social que acomete nuestro sistema escolar precisa de factores que subsanen los desajustes generados. Por otra parte, el bajo nivel cultural de los sectores más desfavorecidos dificultan -y prácticamente impiden- a padres y madres una adecuada orientación de las perspectivas educativo- profesionales de sus hijos/as, por desconocimiento real de las mismas.

Los procesos de “democratización de la enseñanza” emprendidos en nuestro país sólo han constituido una acomodación inaplazable entre la demanda del mercado de

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trabajo y la oferta de mano de obra dimanante del sistema escolar, circunstancia que se apreció en myor medida en la reforma de 1970, debido al fuerte crecimiento económico habido en los años anteriores. Aunque no pueda ser tratada ampliamente en este análisis-marco, hay que plantear la cuestión clave: qué y para qué selecciona el sistema educativo. En cualquier caso, si bien la Escuela no se considera responsable de las desigualdades sociales existentes, no tiene porqué inhibirse ante las mismas, pues renegaría de una de sus funciones ineludibles: la aculturación y el respeto e integración de quienes adoptan actitudes o ideas diferentes a las pautas culturales consideradas correctas.

1.4. Educación para la libertad y reproducción ideológica.

Las pautas imperantes en nuestro sistema educativo mantienen las condiciones de desigualdad del alumnado, reforzadas culturalmente por los medios de comunicación y los fenómenos de masas, que resultan alienantes para el ser humano, enajenándole de la posibilidad de unos planteamientos propios y subsumiéndole en un modelo cultural -o subcultural- ajeno a lo que debería constituir la preocupación de toda persona.

Por otra parte, el profesorado suele reproducir, en sus explicaciones, el sistema de poder, estableciendo un evidente mecanismo de refuerzo y configurando la legitimación de una estructura social inadecuada, incluso por encima de los aspectos didácticos que conileva la transmisión de conocimientos. A mayor abundamiento, se está produciendo una fuerte contradicción entre los principios pedagógicos que teóricamente deben inspirar la práctica docente y esa misma práctica.

La interiorización de las pautas de conducta imperantes en nuestra sociedad y la autorrepresión sistemática que ellas representan son posiblemente los aparatos ideológi cos del Estado más ocultos pero más eficaces, al ser refrendados por la familia del alumnado. De mantenerse este estado de cosas, el sistema de domesticación industrial de seres humanos sumisos deja escasas esperanzas para que nuestra futura ciudadanía sea feliz, solidaria y auténticamente responsable.

Existe una evidente contradicción entre los objetivos teóricos del sistema escolar y la realidad. La práctica de una escuela transformadora encuentra fuertes barreras que la

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convierten en inviable, no permitiéndose que la educación sea motor de cambio y generándose desencanto entre el personal docente.

1.5. Los dilemas de la Escuela.

En la interrelación Escuela-Sociedad, podemos partir de un dilema que se nos va a plantear a lo largo de la tarea educativa: la Escuela debe integrar individuos en la sociedad, para satisfacer las necesidades de la misma, o -en cambio- transformar la sociedad, formando individuos críticos.

Si la Escuela se vuelca en la primera tarea, conseguiremos individuos pasivos, adaptados y bastante asimilados al sistema. Si se inclina por la segunda opción, en principio mucho más positiva, los individuos tendrán más inquietudes, serán más luchadores, pero -a la larga- también pueden ser mucho más inadaptados.

Concerniente con lo anteriormente indicado, un aspecto que no debemos olvidar en el papel de la Escuela, en sus relaciones con la Sociedad, es conseguir equilibrar -e igualar, en la medida de lo posible- individuos que han partido de situaciones sociales muy diferentes. En tal sentido, debe jugar en favor de las capas sociales más desfavoreci das, realizando una doble función, para que su labor sea socialmente correcta:

a) Nivelar las diferencias sociales, mediante la pertinente política compensato ria.

b) Desarrollar las capacidades de cada individuo, para que, puedan llegar lo más lejos posible, conforme a sus aptitudes y actitudes.

Con todo, el sistema escolar debe preparar para la vida, marginando ciertos planteamientos academicistas, lo que exige la transversalización del currículum.

1.6. Tratamiento del entorno de la Escuela.

Si analizamos el tratamiento del entorno que actualmente se da en nuestros Centros, llegaremos a observar planteamientos contradictorios:

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a) Estudio del Entorno, limitado a los conocimientos que ofrecen los libros, sin tener un contacto directo con él.

b) Entorno reflejado como una serie de objetivos reseñados en el PCC, pero sin desarrollar en contenidos relativos al mismo.

c) El Entorno hace girar sobre sí mismo la actividad escolar, impidiendo el conocimiento de otras realidades.

En nuestra propuesta, el Entorno debe ser generador de riqueza cultural para el individuo, como punto de partida, pero nunca reducir a él los objetivos planteados. Hay que intentar llegar más allá, conociendo las múltiples realidades que, en otros entornos, se nos ofrecen. Nunca hay que olvidar que la cultura del trabajo, restringida al entorno, puede provocar una limitación de las posibilidades del desarrollo personal.

Resulta ineludible el acercamiento de la Escuela a su entorno, comenzando por los padres y madres de su alumnado.

Si consideramos el retroceso que se está produciendo en la gestión democrática de los Centros y en la participación de los distintos sectores de la Comunidad escolar, no hay que ser demasiado optimistas respecto a un adecuado tratamiento a este problema.

2. PRINCIPIOS BÁSICOS

2.1. La función esencial de la Escuela es formar personas comprometidas en la creación de una sociedad más justa y solidaria.

2.2. Partiendo de la estrecha relación entre sistema educativo, sistema productivo y sociedad, la Escuela ha de cumplir una función social esencial. Con todo, dicha tarea se encuentra enmarcada por una serie de agentes que también tienen una fuerte incidencia en la educación de las personas.

2.3. El sistema escolar ha de plantearse como una formación permanente y debe ser respetuoso con la pluralidad existente en la sociedad, ejerciendo un claro papel sociali zador y cooperando a la adecuada incorporación del alumnado al mundo del trabajo y a la vida cotidiana.

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2.4. Resulta necesaria la existencia de un alto grado de consenso en la comunidad educativa, para que la Escuela pueda cumplir adecuadamente los fines que tiene encomendados.

2.5. El sistema escolar debe regirse por principios democráticos y hacer realidad la autonomía de los Centros, fomentando la participación y la corresponsabilidad.

2.6. Un sistema de comunicación directo y ágil debe presidir las relaciones internas y externas del sistema escolar, en el que debe fomentarse el asociacionismo en todos los sectores y niveles.

2.7. La estrecha relación entre la Escuela y su entorno constituye un requisito básico que debe orientar sus actividades y fundamentar su identidad cultural, debiendo propiciar el desarrollo del interculturalismo y el respeto a la diversidad.

2.8. El diseño de los Centros escolares debe acomodarse a las necesidades concretas que ha de atender, al igual que la cultura escolar tiene que adecuarse a la realidad social, intentando siempre modificarla positivamente.

2.9. El hecho educativo debe de impregnar todos los ámbitos sociales (Escuela, institu ciones, agentes, etc.) con la filosofía de educación permanente/recurrente y de comuni dad-educadora.

3. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

Desde el planteamiento de propuestas genéricas que contribuyan a una más adecuada interacción Escuela-Sociedad, se ha desarrollado cada una de ellas en una serie de medidas concretas que convendría adoptar a tal fin.

3.1. Introducir la cultura del trabajo en la Escuela.

3.1.1. Elaborar un catálogo de los recursos económicos del ámbito territorial en que se encuentre el Centro.

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3.1.2. Incluir, en el Proyecto Curricular, el estudio crítico de los elementos y las relaciones laborales existentes en el entorno, utilizando la realidad socioeconó mica como recurso didáctico.

3.1.3. Trabajar interdisciplinarmente los temas ambientales y fomentar la toma de postura del alumnado ante los problemas correspondientes.

3.1.4. Programar la actividad escolar de modo que desarrolle la iniciativa personal, el trabajo en equipo, la creatividad, la capacidad de adaptación y el espíritu crítico.

3.1.5. Incrementar las experiencias y prácticas laborales, para todo el alumna do, superando las dificultades que actualmente existen.

3.1.6. Introducir en el Proyecto Curricular los valores y actitudes precisos para una adecuada incorporación al mundo del trabajo.

3.1.7. Programar una acción tutorial que posibilite una orientación profesional no discriminatoria por razones socioeconómicas.

3.1.8. Facilitar al alumnado una formación polivalente que desarrolle sus capacidades básicas, para que posteriormente pueda obtener la formación técnica necesaria para un determinado trabajo y para el cambio de trabajo o de técnica de trabajo, así como proporcionarle la suficiente autonomía para su autoeducación.

3.1.9. Inculcar en el alumnado la idea de convertirse en un agente positivo de trabajo.

3.2. Elaborar proyectos educativos globales de ámbito territorial.

3.2.1. Incrementar los recursos materiales y personales de los Centros.

3.2.2. Realizar proyectos educativos en cada zona, implicando la utilización de

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todos los recursos y servicios existentes en la misma.

3.2.3. Incluir, en dichos proyectos, los aspectos que favorezcan la formación integral de las personas, así como su integración y participación en el medio en que viven.

3.2.4. Coordinar e intercambiar experiencias, alumnos, actividades, etc. entre los Centros educativos de una demarcación.

3.2.5. Establecer relaciones permanentes con los diferentes organismos, asociaciones culturales, empresas, etc. del medio en que está ubicada la Escuela, a fin de favorecer la realización de proyectos conjuntos, generando mecanismos mixtos que garanticen la coordinación y planificación.

3.2.6. Incluir, en el currículo, los conceptos de entorno físico, ambiental, cultural, social, económico, etc. -y sus interrelaciones-, en las diversas dimen siones en que la persona desarrolla su actividad.

3.2.7. Fomentar actitudes y valores de participación, responsabilidad, tolerancia y solidaridad.

3.2.8. Favorecer el cambio de mentalidad de empresas e instituciones, para posibilitar espacios más abiertos a las actividades educativas.

3.2.9. Sacar el máximo rendimiento a las instalaciones existentes en el entorno, obteniendo el mayor provecho de las mismas y evitando duplicidades (bibliote cas, instalaciones deportivas, etc.)

3.3. Considerar los sistemas de comunicación como creadores de opciones y valores.

3.3.1. Introducir en el currículo el estudio de los diversos sistemas de comunica ción y sus elementos, para desarrollar actitudes críticas.

3.3.2. Formar al profesorado en la semiótica de los medios de comunicación y de los signos iconográficos, así como en el uso de las nuevas tecnologías.

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3.3.3.   Analizar el entorno informativo de la Escuela y las características y

orientación de los medios existentes, posibilitando su utilización.

3.3.4.   Enseñar diversas técnicas para generar información y para analizar su

contenido.

3.3.5.   Fomentar experiencias escolares en el campo de la comunicación desde

un planteamiento interdisciplinar.

3.3.6.   Aumentar las posibilidades y medios tecnológicos de que dispone la

Escuela y analizar las consecuencias del uso de las nuevas tecnologías en nuestra sociedad.

3.3.7.   Considerar los medios de comunicación como un eje transversal del

Currículum.

3.4. Realizar proyectos conjuntos con los diversos sectores de la comunidad educativa.

3.4.1.   Realizar actividades colectivas entre los diversos sectores de la comuni

dad escolar.

3.4.2.   Difundir en el entorno las actividades que se realizan, mediante las

correspondientes medidas informativas.

3.4.3.   Poner a disposición del entorno las instalaciones escolares susceptibles

de ser utilizadas: gimnasio, biblioteca, etc.

3.4.4.   Asumir, por parte del Centro, la planificación y realización de activida

des escolares promovidas por padres/madres, organismos, entidades, organiza ciones ciudadanas,etc.

3.4.5.   Contemplar, en el Plan de Centro, el tiempo que resulte preciso para la

interrelación e interacción entre la Escuela y su entorno.

3.4.6.   Proponer a entidades y organismos la colaboración en aquellas activida

des del Centro que precisen su apoyo.

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3.4.7. Diseñar las responsabilidades, funciones y objetivos de los distintos sectores de la comunidad implicados en la tarea educativa.

3.4.8. Fomentar una relación fluida y positiva con el personal laboral que trabaja en los Centros, cuya participación y asunción del proyecto educativo, así como la colaboración en su desarrollo, resultan precisas.

3.5. Conseguir una imagen positiva de la Escuela y del profesorado.

3.5.1. Sensibilizar a la comunidad escolar sobre la importancia de la educación para el desarrollo individual de la persona y para el progreso general de la sociedad, por lo que la mejora de la Escuela debe constituir un objetivo preferente.

3.5.2. Adecuar los contenidos y métodos de la enseñanza a los cambios que se producen en la sociedad.

3.5.3. Crear canales informativos para ofrecer al exterior la realidad de los Centros y sus actividades.

3.5.4. Procurar que los medios de información reflejen la imagen cotidiana de los Centros, no sólo las situaciones conflictivas o negativas.

3.5.5. Planificar actividades para sensibilizar sobre la necesaria adecuación del entorno a los cambios sociales producidos yio previstos.

3.5.6. Difundir la imagen del profesorado como un profesional responsable de la tarea que la sociedad le ha encomendado.

3.5.7. Dotar a las actividades escolares de objetivos lúdicos, creativos y culturales acordes con el proyecto educativo.

3.5.8. Evitar la discriminación del alumnado, en la realización de actividades, por causas socioeconómicas, raza, sexo, religión, etc.

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3.5.9. Ser conscientes de que la Escuela no es el único agente educativo y que se debe conocer los efectos que dichos agentes producen, así como regularizar sus relaciones habituales con todos los implicados en la tarea educativa.

3.5.10. Recabar la colaboración de los padres, con vistas a una mayor implica ción en el desenvolvimiento de la institución escolar, así como un mejor conocimiento de ésta y del personal docente.

3.6. Fomentar la participación y el asociacionismo en la comunidad educativa.

3.6.1. Cuestionar el funcionamiento actual de los Consejos Escolares, absoluta mente alejado del espíritu que motivó su creación.

3.6.2. Garantizar actividades -por sectores o conjuntas- de formación en la cultura de la participación, a propuesta de los Consejos Escolares o de los representantes de los distintos sectores de la comunidad escolar, mediante la formalización de los convenios pertinentes.

3.6.3. Incentivar y atender las propuestas de actividades de las organizaciones que agrupen a los referidos sectores, facilitándoles recursos materiales y humanos para el adecuado desarrollo de las mismas.

3.6.4. Dedicar, dentro del horario laboral de los docentes, periodos destinados a la reflexión, estudio y debate sobre temas educativos y acerca de la propia problemática de la participación.

3.6.5. Elaborar consensuadamente los diversos reglamentos que rigen el funcionamiento de los Centros y de sus órganos colegiados, para garantizar la participación de todos, la corresponsabilidad y la autonomía de los Centros.

3.6.6. Establecer, dentro del Proyecto Educativo de Centro, contactos periódi cos entre los sectores de la comunidad escolar, así como los pertinentes canales de comunicación.

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3.6.7. Publicar boletines informativos sobre temas educativos relativos al Centro, al entorno o a la problemática general de la enseñanza.

3.6.8. Establecer mecanismos para asegurar el conocimiento de la información básica del Centro al profesorado que se incorpore al mismo.

3.6.9. Garantizar la difusión de la información que llegue al Centro desde la Administración, organismos, sindicatos, etc., sancionando las acciones restrictivas de tal derecho.

3.6.10. Formular, en el P.C.C. las tareas que deben llevar a cabo los miembros de la comunidad escolar que tengan alguna responsabilidad en la planificación y desarrollo de las actividades previstas.

3.6.11. Potenciar la implicación del alumnado en la vida del aula y del Centro, favoreciendo el aprendizaje de la participación, mediante sus propias vivencias y experiencias, para lo cual conviene delegar en él, progresivamente, aspectos funcionales y organizativos.

3.6.12. Procurar que las reuniones sean enriquecedoras y positivas, mejorando las técnicas de comunicación y reunión.

3.6.13. Impulsar los Consejos Escolares como auténticos focos de participación, replanteando su composición y tareas.

3.7. Propiciar la autonomía de los Centros.

3.7.1. Promover normativas flexibles para que el Consejo Escolar las adapte a sus necesidades y situaciones concretas.

3.7.2. Dotar al Centro de autonomía para la libre distribución y empleo de los recursos de que disponga, así como la regulación de los aspectos funcionales y organizativos que deben asignarse en virtud del proyecto presentado.

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3.7.3. Desarrollar las competencias de los Consejos Escolares y garantizar la aplicación práctica de las mismas.

3.7.4. Difundir sus acuerdos, en el ámbito correspondiente, para garantizar -en cualquier caso- su conocimiento por los sectores o colectivos afectados.

3.7.5. Apoyar las experimentaciones e innovaciones educativas en los Centros, según los proyectos elaborados por ellos.

3.7.6. Considerar la LOPEGCE como un gran atentado a la democratización y autonomía de los Centros, por lo que debe ser derogado su contenido referente a dichos principios.

3.8. Potenciar el interculturalismo de la Escuela y su entorno.

3.8.1. Incluir en el Proyecto Educativo el concepto y la práctica de intercultura lismo, así como el principio de respeto a la diversidad.

3.8.2. Garantizar la realización de proyectos interculturales, con especificación de sus ámbitos de actuación, objetivos, actividades, temporalización, etc.

3.8.3. Considerar el tratamiento de la diversidad en el conjunto de las áreas curriculares.

3.8.4. Establecer canales de comunicación entre la Escuela y las distintas culturas.

3.8.5. Fomentar actividades entre familias de diversas culturas, para favorecer su mutuo conocimiento y respeto.

3.8.6. Potenciar actividades de formación inicial y permanente del profesorado para generar una actitud positiva hacia la diversidad cultural.

3.8.7. Revisar los materiales curriculares, para evitar en ellos los términos

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discriminatorios y los prejuicios hacia otras culturas, etnias, etc.

3.8.8. Impedir cualquier tipo de discriminación por razones de sexo, raza, religión, etc.

3.8.9. Garantizar una educación en la diversidad, sin ningún tipo de discrimina ción, estableciendo las correspondientes medidas que supriman cualquier dificultad para llevar a cabo la integración.

3.8.10. Promover en el profesorado el uso de un tipo de lenguaje que no suponga discriminación de partida para miembros de determinadas culturas o proceden cias.

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MOCION

PACTO POR LA EDUCACION

A la vista del cambio político que se ha producido en nuestro país, los intereses patronales en el campo de la enseñanza están desarrollando una ofensiva contra la Escuela Pública y la consideración de la educación como un servicio público, cuyas consecuencias podrían ser el restablecimiento, en nuestro país, de un sistema dual; uno, para los grupos de rentas medias y altas de las zonas urbanas, y otro, para las clases más desfavorecidas y las zonas rurales.

El 1 Congreso de Renovación Pedagógica de Castilla-La Mancha considera que una red escolar pública es la única garantía para la igualdad de derechos de las perso nas, en materia educativa, y que los planteamientos elitistas de la Patronal conllevan una segregación discriminatoria de la mayoría de los futuros ciudadanos. A fin de que el inalienable derecho a la educación permanezca por encima de avatares o cambios del signo político que detente el Poder, este Congreso hace un llamamiento a todas las fuerzas políticas y sociales, así como a los distintos sectores de la comunidad escolar, para lograr un Pacto por la Educación que garantice permanentemente un sistema educativo de calidad en nuestro país.

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BLOQUE II

EL PROYECTO EDUCATIVO

Ponente : Paula Martínez Torres

1. INTRODUCCIÓN

Durante los últimos años, en los Centros, se ha multiplicado la elaboración de documentos que habían de presentarse a Claustros, Consejos Escolares, etc. . Esto ha representado, en muchas ocasiones, agobio y confusión respecto a qué redactamos, qué hacemos y qué discutimos. Quienes entendemos la renovación pedagógica como transformación de la práctica del profesorado consideramos que los Proyectos Educativos (PCEs y PECs) deben responder a una determinada concepción de la relación teoría-- práctica y tendrán que ser una importante vía de investigación y cambio pedagógico. Para ello, deben ayudar a ordenar la práctica diaria y a encontrar la coherencia entre lo que se hace, lo que se piensa y lo que se demanda.

Estos Proyectos deben ser un instrumento fundamental para hacer progresar en una determinada dirección, han de surgir de una reflexión colectiva y se han de convertir en propuesta de un proceso a desarrollar para conseguir unos objetivos determinados.

Deben ser elaborados por todos los sectores de la comunidad educativa y han de aportar sus propuestas con una visión global de Escuela, suscitando problemas prácticos que el docente debe resolver a través de acciones profesionales, donde entren en un juego interactivo tanto cuestiones teóricas como prácticas.

Concluyendo, diremos que los Proyectos de Centro deben ser instrumentos vivos, en constante transformación, que han de estimular hacia la innovación y la creatividad, orientando la relación con el medio profesional, escolar y administrativo. Servirán para explicitar los recursos materiales, humanos y de formación que sean necesarios y todo ello bajo la supervisión de la Comunidad Educativa.

2. TEORÍA Y REALIDAD DE LOS PROYECTOS

En el proceso de elaboración de PCEs y PECs se viene constatando lo siguiente:

2.1. Cla

2.1.1. Se ha abordado la elaboración de estos proyectos, sin previa experiencia y por imperativo administrativo.

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2.1.2. Se han limitado a elaborar unos documentos para entregar a la Adminis tración, con un enfoque totalmente teórico y contrapuesto a los objetivos que deberían tener, y generalmente se han archivado, sin hacer una aplicación directa en el aula, ni seguimiento alguno.

2.1.3. Se ha considerado que, en la elaboración de estos documentos, se perdía mucho tiempo y no se han asumido los hábitos de trabajo en equipo.

2.1.4. Los grandes objetivos que deberían impregnar estos proyectos no suelen consensuarse con el resto de la comunidad educativa.

2.1.5. No se ha considerado necesario establecer un debate pedagógico y reflexionar en equipo sobre él.

2.1.6. Se ha abordado el proceso de realización, pero se han encontrado dificultades en implicar a todo el claustro, sobre todo en decisiones sobre cómo abordar la acción tutorial o el tratamiento de la diversidad.

2.1.7. Se ha encontrado una falta real de autonomía para poder abordar las intenciones que se reflejan en los Proyectos Educativos de Centro (PECs) y Proyectos Curriculares de Etapa (PCEs).

2.1.8. Gran parte del personal docente se muestra poco permeable a los cambios que se le proponen, adaptándose si acaso a los cambios más superficiales, sin mostrar gran interés en abordar la reflexión sobre su trabajo.

2.2. Administración.

2.2.1. Se ha propiciado la parcelación de documentos y la división entre lo ideológico y lo académico

2.2.2. Teóricamente, para la Administración, el PEC y el PCE representa consenso en la comunidad educativa. Siendo procesos que se complementan, su separación supone entrar en contradicción con el modelo de Centro que

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defendemos. Sin embargo, esta misma Administración los ignora en la planificación, distribución, evaluación de recursos, etc. y no les hace segui miento, ni se compromete con las líneas de fondo de cada uno.

2.2.3. Por otra parte, la Administración apenas se esfuerza en comprender lo complejo que resultan los procesos de planificación para los Centros e ignora que, silos cambios han de ser duraderos, los Centros necesitan ritmos diferen tes y, por tanto, resulta contraproducente la urgencia con la que insta a los Centros para presentar PECs y PCEs.

2.2.4. Las prescripciones de la Administración no han fomentado la creación de espacios de reflexión e investigación favorables a las dinámicas defendidas por los MRPs.

2.2.5. Respecto a la formación permanente, por una parte, se prioriza el individualismo que saca a cada profesor de su Centro para asistir a cursos, seminarios, etc... y, por otro, se pretende que se elaboren PCEs y PECs de manera colectiva y participativa. También se constata que esta formación ha de ser desechada, ya que el profesorado ha de realizar con ella una importante tarea de recreación (divorcio entre teoría y práctica).

2.2.6. Los apoyos externos son escasos, insuficientes, inadecuados -a veces- y faltos de coordinación —casi siempre—.

2.3. Comunidad educativa.

2.3.1. Se constata la insuficiente participación de los diferentes componentes de la comunidad educativa: alumnado, padres/madres y otros representantes.

3. BASES DE ACTUACIÓN

3.1. El proyecto Educativo de Centro (PEC) es el documento en que cada comunidad educativa formula su identidad e intencionalidad formativa, proporcionando coherencia a toda su actuación.

3.2. El PEC debe ser fruto de la participación consensuada de todos los miembros de la comunidad escolar e inspirará y fundamentará toda la actividad del Centro.

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3.3. Los Proyectos Curriculares de Etapa (PCEs) deberán adecuarse a los planteamientos y objetivos expresados en el PEC por la comunidad educativa.

3.4. Los Centros dispondrán de autonomía curricular, partiendo de unos mínimos comunes para todo el Estado.

3.5. La comunidad escolar deberá disponer de los recursos económicos y humanos suficientes para la confección y desarrollo de sus propios proyectos educativos curriculares.

4. PROPUESTAS

4.1. Potenciar la elaboración del PEC y del PCE.

4.1.1. Incluir créditos sobre contenidos curriculares en la formación inicial del profesorado, a fin de cualificarlo para las tareas de diseño curricular y de investigación educativa.

4.1.2. Entender los PECs y PCEs como procesos innovadores que han de recoger de manera efectiva la concreción y realización profesional de la tarea educati va y que han de garantizar la continuidad y coherencia de la intervención didáctica del profesorado.

4.1.3. Facilitar apoyo y orientación en la confección del PEC y del PCE.

4.1.4. Procurar los recursos materiales, económicos y humanos que permitan la elaboración y desarrollo de los PECs y PCEs.

4.1.5. Tener en cuenta el esfuerzo que comporta su elaboración, desde la perspectiva de la dinámica de Centro y las relaciones interpersonales.

4.1.6. Adoptar decisiones a partir de la evaluación interna del Centro y una autoevaluación de la práctica en las aulas.

4.1.7. Tomar conciencia de lo que somos capaces de hacer, revisar nuestros conocimientos y destrezas previos, reflexionar sobre nuestra experiencia y, en

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base a todo ello, cambiar -si hace falta- o seguir adelante.

4.1.8. Organizar nuestra práctica en base a definir grandes objetivos, para contextualizarlos después y olvidarnos de la práctica como gestión de activida des y de contenidos.

4.1.9. Motivar para el trabajo en equipo, de manera que se pueda comenzar por los problemas más cercanos que tiene el Centro y, después, pasar a los grandes objetivos.

4.1.10. Encontrar en la elaboración de los proyectos un proceso compartido de formación/innovación.

4.1.11. Diseñar mecanismos de seguimiento y evaluación de los proyectos con carácter externo, pero siempre con adecuación a los proyectos aprobados por la comunidad escolar.

4.2. Favorecer la participación de todos los implicados en el proceso.

4.2.1. Asegurar una información pertinente y fluida, ya que estar informado es requisito indispensable para poder participar.

4.2.2. Garantizar que todos los miembros de la comunidad escolar participen en el proceso de la elaboración del PEC, a través de sus representantes.

4.2.3. Establecer comisiones para la elaboración de los PECs y los PCEs, determinando mecanismos para la implicación de los distintos sectores.

4.2.4. Compartir diferentes puntos de vista para enriquecer los proyectos.

4.2.5. Proporcionar unas condiciones espacio-temporales para la ejecución de los proyectos, de modo que no supongan recargo ni menoscabo de otras funciones y tareas desempeñadas por los implicados.

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4.3. Garantizar la pervivencia y vitalidad de los proyectos.

4.3.1. Reafirmar el carácter prescriptivo del PEC y su condición de instrumento de relación entre la Escuela y su entorno.

4.3.2. Determinar los mecanismos de seguimiento del desarrollo del PEC y la consecución de sus objetivos.

4.3.3. Incluir, en los Planes Anuales, estrategias para la reflexión, revisión y evaluación de los proyectos.

4.3.4. Propiciar el contraste y la revisión conjunta de los proyectos, con miembros de otros Centros.

4.3.5. Intercambiar, con otros Centros, experiencias llevadas a cabo en los procesos de elaboración, desarrollo, aplicación y evaluación de los proyectos.

4.3.6. Incluir, en el PEC, propuestas de formación del profesorado implicado en él.

4.3.7. Mantener fórmulas de apoyo a la innovación y a la formación permanen te, que permitan la adaptación de los proyectos a una realidad plural y cambiante, desde la perspectiva de un progresivo aumento de la calidad de la enseñanza.

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BLOQUE III

EL ALUMNADO

Ponente : David Gento A/co/ea

1.- SITUACIÓN DE PARTIDA.

El alumnado es la pieza clave y fundamental de cualquier sistema educativo y quien justifica el ser de la Educación, ya que no tendría sentido concebir sistema educativo alguno sin alguien a quien dirigirlo.

La situación actual, aunque ha mejorado ostensiblemente, deja mucho que desear, pues las distintas reivindicaciones de los/las alumnos/as, explícitas o encubier tas, se siguen percibiendo por una buena parte del profesorado -y por la Administración- como un intento por conseguir privilegios o inmerecidas facilidades , cuando no se ve al conjunto de alumnos las cuasi como usurpadores que quieren alcanzar conquistas que no les pertenecen, en un sistema jerarquizado y jerarquizante , donde ellos/as deberían ser el último escalón , dispuestos/as a acatar cuanto se les proponga o imponga en aras de su ‘futuro”

Debemos reflexionar acerca de si los avances y mejoras del sistema educativo español son consecuencia de los progresos en la Filosofía de la Educación o, por el contrario, se deben en gran medida a las ineludibles exigencias de nuestros tiempos.

Todavía estamos en una etapa donde se producen frecuentemente conductas docentes de carácter autoritario, intimidadoras, denigrantes -a veces- e, incluso, represivas. Todas ellas encubiertas, bien es verdad, pero dirigidas inequívocamente hacia los/las alumnos/as.

Una parte del colectivo docente sigue teniendo una visión pesimista del alumnado. Para esta clase de profesorado, los chicos y chicas de hoy sólo piensan en las comodidades de la vida actual y en sus placeres, y no quieren saber nada de esfuerzo, responsabilidad y solidaridad.

Las familias , desde esta óptica, se despreocuparían de tal manera que ejercerí an una mala educación sobre sus hijos e hijas y, por último, todo estaría fatalmente mediatizado por la televisión e impregnado de una patente falta de respeto y progresi va pérdida de estima de la sociedad hacia el profesorado.

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Así pues, para este colectivo de “profesionales”, los cuatro pilares que sustenta rían el edificio del fracaso escolar serían: indolencia de los/as alumnos/as, falta de responsabilidad en las familias, televisión y una hipotética “conspiración social” contra la figura del docente.

Desde esta toma de posición, por desgracia muy real en España hoy día, parte del profesorado no ejerce sobre sí una autocrítica mínimamente coherente. Sólo se ve como un eslabón indefenso en la cadena del sistema educativo y no como motor de cambio y revolución en el núcleo de la sociedad.

Se percibe al alumnado y sus dispares características como algo que hay que sufrir y no como un elemento consustancial a la profesión, que puede -y debe ser- fuente de satisfacción social, humana y profesional. No se admite que las características de los/as alumnos/as -positivas y negativas- están configuradas, como siempre, por la época que les ha tocado vivir.

Nosotros/as, aun participando de las dificultades propias de la profesión docente, hemos experimentado la satisfacción de comprobar, con éxito, cómo los/as alumnos/as son capaces de autogobernarse en gran medida, de plantear ideas para su propia educación y de participar con entusiasmo en tareas y proyectos ilusionadores (incluso a costa de su tiempo libre), formando grupos de trabajo ajenos al estricto currículum escolar.

Este análisis nos sirve de base para afirmar que el primer derecho que tienen los alumnos y alumnas es tener una Escuela de calidad, garantizada por el Estado.

No pretendemos afirmar que el único factor para que se cumpla ese derecho a una Escuela de calidad sea el profesorado. Ni mucho menos; pero es cierto que éste es fundamental para cualquier proyecto de cambio.

En definitiva, estamos proponiendo un autorreplanteamiento de nuestra profesión y de nuestras obligaciones profesionales como una forma viable, posible y, además, necesaria para mejorar las condiciones educativas del alumnado.

Así pues, propugnamos que los poderes públicos garanticen una Escuela de calidad, sin que exista ningún tipo de discriminación.

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Dicha escuela debe ser pública, plural, creativa, compensadora de desigualda des, crítica e investigadora, y propiciar posibilidades reales de desarrollo social, personal y profesional para todos los alumnos y alumnas, como derecho básico e inalienable.

2. BASES DE ACTUACIÓN.

2.1. El primer derecho fundamental de los/as alumnos/as es tener garantizada una Escuela de calidad donde se reconozca, se respete y se fomente su derecho a la individualidad como esencia de la persona.

2.2. Los/as alumnos/as tienen derecho a participar activa y libremente en el diseño y confección del P.E.C., en todos los niveles del proceso.

2.3. Los/as alumnos/as son elementos activos del proceso educativo y no únicamente receptores de determinada información, pues aportan elementos positivos y singulares que son fundamentales y han de valorarse adecuadamente.

2.4. Las estructuras educativas actuales son inadecuadas para dar respuesta a los complejos problemas que implica el mundo educativo y escolar. Por tanto, hay que crear estructuras nuevas, con suficiente originalidad para servir a las necesidades concretas que puedan plantearse en cada momento y lugar. Entre otras posibles, proponemos:

- Necesidades educativas especiales, entendidas en sentido amplio y no sólo como deficiencias.

- Organización escolar mucho más versátil.

- Más investigación aplicada.

- Avanzar en la creación de nuevos materiales curriculares.

- Permitir que las estructuras físicas y administrativas de los Centros tengan singularidad, para atender las demandas específicas

2.5. Los derechos de los/as alumnos/as no están adecuadamente estructurados dentro de una comunidad de derechos y deberes. La Comunidad Educativa debe sustentarse en una concepción positiva y no punitiva de la vida en común. Para ello, es fundamental que se garantice que los modelos a imitar por los alumnos y alumnas sean suficientemente atractivos como para que se propaguen de manera natural y espontánea entre ellos y ellas.

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2.6. Los/as alumnos/as tienen derecho a contar con profesoras y profesores cualificados y de especial calidad humana y profesional, que orienten a lo largo de todas las etapas educativas su proceso educativo y de aprendizaje.

2.7. Las alumnas y alumnos tienen derecho a un tratamiento exquisitamente correcto, por parte de sus compañeros/as y de sus profesores y profesoras, independientemente del estado de ánimo , situación personal o laboral en que se encuentre cualquiera de unos u otros.

2.8. Igualmente, los alumnos y alumnas tienen el deber de corresponder del mismo modo hacia el resto de personas que forman la Comunidad Escolar.

2.9. La Administración Educativa debe exigir de sus funcionarios y funcionarias el comportamiento profesional que de ellos/as se espera, ya que condicionará en gran medida la situación vital de los alumnos y alumnas.

2.10. Los derechos y deberes de los/as alumnos/as no deben contemplarse de forma distinta a los del resto de la Comunidad Educativa, sino como una parte más de las condiciones de convivencia de un grupo social.

2.11. Los deberes del alumnado no deben considerarse como algo a exigir por el profesorado, sino como una autoexigencia ineludible, con características específicas entre individuos iguales, con papeles claramente diferenciados, pero complementarios e igualmente importantes.

2.12. Derechos y deberes deben ser consensuados por todos y claramente especificados de forma que puedan ser entendidos y asumidos por todas las personas de la comunidad educativa. Deberían debatirse al comenzar el curso escolar y, posteriormente, ser difundidos profusamente.

2.13. Se debe establecer un código de actuaciones a seguir cuando alguien contravenga sus obligaciones, independientemente de quien sea la persona infractora.

2.14. Toda actuación correctiva aplicada a los alumnos y alumnas debe ser formulada de forma positiva , tendiendo a buscar la mejora de la convivencia dentro de la Comunidad.

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2.15. Todos los derechos y obligaciones deben quedar reflejados en el Reglamento de Régimen Interno, que debe elaborarse de forma consensuada y con la ineludible participación de todos los miembros de la Comunidad Educativa. El R.R.I. debe contem plar las peculiaridades de cada centro educativo.

2.16. Una Escuela jerárquica y jerarquizante, como la actual, atenta contra el derecho del alumnado a ser educado para la igualdad y la participación. Hay que evolucionar hacia un sistema educativo más autogestionario, donde las relaciones sean horizontales y no verticales y donde el resultado final sea una armonía basada en la igualdad de todas las actuaciones de sus miembros.

2.17. Los alumnos y alumnas deben aprender el espíritu democrático, mediante su práctica cotidiana y no como un aprendizaje conceptual más. Proponemos la realización habitual de asambleas de alumnos/as en todos los grupos que forman cada centro . Cada asamblea discutiría sus propios problemas e intentaría encontrar soluciones específicas. Las decisiones irían hacia los otros grupos, buscando armonizar toda la dinámica del Centro correspondiente.

2.18. Proponemos crear la figura del “defensor escolar”, el cual actuaría como puente o vínculo de unión ante el profesorado y la Administración, para hacerles llegar las necesidades de los/as alumnos/as y salvaguardar los derechos fundamentales de éstos y éstas, tanto en el plano escolar como en el social o familiar.

2.19. Reivindicamos el derecho y la obligación que la Escuela tiene a contemplar la contracultura y culturas alternativas a la oficial como un derecho del alumnado, para que se le garantice el conocimiento de otras visiones del entorno.

2.20. La investigación sistemática en el aula es una garantía que los/as alumnos/as deben tener, con vistas a conseguir una educación más cercana a sus necesidades reales.

2.21. El alumnado tiene derecho a participar activamente en la organización y dirección de sus respectivos centros. La participación debe estar referida a todos los aspectos:

organización física y didáctica, criterios evaluadores, etc, etc. Denunciamos el desarro llo legislativo que se está llevando a cabo, por ser cada vez más restrictivo con la participación democrática.

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2.22. El alumnado tiene derecho a vivir la vida lúdicamente, aprendiendo en condiciones óptimas y con la posibilidad de experimentar situaciones y materiales diversos.

2.23. El alumnado tiene derecho a ser educado en permanente actitud reivindicativa, crítica y coherente con una existencia comprometida y solidaria con valores tales como igualdad, justicia, paz, solidaridad, ecología, etc.

2.24. El alumnado tiene derecho a una escuela creativa, que contemple sus peculiarida des individuales y colectivas, Las diferencias individuales de los alumnos y alumnas deben ser contempladas como un derecho de todos/as ellos/as a ser diferentes y a elaborar un proyecto diferenciado del resto y no únicamente como “Necesidades Educativas Especiales’.

2.25. El alumnado tiene derecho a que el curso escolar se adapte a periodos lectivos que estén en perfecta armonía con sus necesidades reales y las peculiaridades del entorno. La Administración debe configurar este derecho con los de sus trabajadores/as y no homogeneizar los periodos para todo el territorio español. Entre otros, deberían contem plarse: Emigraciones temporales, Clima y orografía, etc.

2.26. Los/as alumnos/as más desfavorecidos tienen derecho a una discriminación positiva. No admitimos el principio de “igualdad de oportunidades”, ya que encierra -en sí mismo- una concepción no igualitaria de la sociedad y de sus distintos miembros.

2.27. El alumnado tiene derecho a que la enseñanza y el ritmo de aprendizaje estén en función de sus capacidades y necesidades, y no para cubrir las exigencias que el sistema social y económico demande en cada momento.

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BLOQUE IV

EL PERSONAL DOCENTE

Ponente : Francisco Blanco López

1. INTRODUCCIÓN.

Actualmente, el Personal Docente pasa por un momento -en principio- de intranquilidad por su futuro y de inestabilidad provocada por los procesos educativos y administrativos, que generan una actitud cada vez menos motivadora para el profesorado.

En este momento, el Personal Docente se encuentra en una situación de crisis y vive las consecuencias del desarrollo de una sociedad aparentemente en progreso, pero cuyos hechos, en parte, son propios de una sociedad que ha asimilado dicho progreso y se degrada. prisionera de un sistema de valores altamente cuestionable, perdiendo así el punto de referencia al que debe orientarse.

1.1. Análisis de la situación.

1.1.1. Se constata un cambio de valores considerados hasta ahora por el Profesorado como esenciales y que no son asumidos, en estos momentos, por un número creciente de miembros de la comunidad escolar:

a) Respeto a la dignidad del Profesor como profesional docente.

b) Cambio del principio de autoridad libremente asumida, con la consiguien te disminución de la confianza en el Profesor.

c) Surgimiento de una nueva escala de valores en la sociedad y de relación entre los miembros de la comunidad escolar.

1.1.2. Reducción en muchas ocasiones de la función docente del Profesorado, a simple guardián ‘aparca-niños” o de formadores de seres adiestrados pero carentes de valores humanos, éticos y morales consustanciales a la persona.

1.1.3. Los objetivos que persigue la sociedad, con predominio de los aspectos materiales sobre los aspectos culturales, intelectuales y solidarios, lo que conlleva la inhibición en la búsqueda de una sociedad más justa e igualitaria.

1.1.4. Conversión del Profesorado en culpable de cuantas deficiencias puedan producirse en el proceso educativo, con relativa frecuencia.

1.1.5. La baja autoestima del Profesorado en su labor debido a:

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a) La inexistencia de una reciprocidad positiva entre el trabajo docente y la respuesta dada por la sociedad discente.

b) La apatía creciente entre el alumnado.

c) La irresponsabilidad de bastantes padres, que solo suelen manifestar su interés al finalizar el curso escolar.

d) La política educativa.

En consecuencia, podemos decir que, entre el Personal Docente, cada vez existe mayor desencanto (entre otras cosas, por la forma en que se ha implantado el modelo de participación), a veces pasotismo y, en muchos casos, conformismo.

1.2. Posibles causas de la situación.

1.2.1. Las familias no responden, en la mayoría de los casos, a las expectativas que en ellas se ha depositado, por parte de la comunidad escolar y de la sociedad en general.

1.2.2. Un Profesorado insuficientemente comprometido en un proceso de educación en valores, dividido en muchos aspectos, confuso en lo pedagógico y discriminado socioeconómicamente.

1.2.3. La falta 1e trabajo cooperativo del Profesorado, como colectivo.

1.2.4. Un alumnado que no encuentra aliciente en el estudio, ni satisfacción con el trabajo, o el rendimiento escolar, y que se muestra renuente a las orientacio nes dadas dentro del ámbito educativo y propias de la labor docente.

1.2.5. Una sociedad sin conciencia real de lo que son sus deberes como personas críticas y solidarias, por lo que, consecuentemente, se vienen pervirtiendo los auténticos derechos de los niños.

1.2.6. Unos medios de comunicación -televisión esencialmente- que hacen caso omiso, en sus programaciones y contenidos, de úna adecuación a la necesidad del alumnado y que fomentan una competitividad y otros valores

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rayanos en lo demencial, además de minusvalorar lo que entendemos como valores positivos del sistema educativo.

1.2.7. Una Administración Educativa escasamente democrática y participativa, dispuesta a culpar al Profesorado de los males del Sistema Escolar, generados por ella misma.

2. PRINCIPIOS BÁSICOS.

2.1. El nuevo perfil docente que exige la sociedad conlleva la formación permanente como un derecho y un deber del Profesorado. La Administración educativa estará obligada a favorecerla.

2.2. El docente debe compaginar la práctica diaria en el aula con la puesta al día y con la investigación e innovación educativas, tanto en contenidos científicos como pedagógi cos.

2.3. Los Centros de Formación del Profesorado han de ser auténticos centros de forma ción y experimentación.

2.4. Uno de los objetivos y preocupaciones de los M.R.Ps es la actualización permanente del Profesorado, constituyendo una alternativa más en la tarea de la formación, innovaci ón e investigación educativas.

2.5. La implantación de una auténtica reforma educativa exige un nuevo tipo de Profesorado, configurado en un único cuerpo docente.

2.6. Las condiciones sociales han de favorecer un trabajo docente digno y valorado.

2.7. El trabajo docente debe estar vinculado al compromiso con las transformaciones sociales.

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3. PROPUESTAS.

3.]. Avanzar hacia una profesionalidad docente.

3.1.1. Contar con los representantes del Profesorado para las decisiones de política educativa.

3.1.2. Dotar al Profesorado de la suficiente autonomía profesional para poder desarrollar el proyecto educativo.

3.1.3. Configurar, por parte del sistema educativo, el puesto de trabajo que determina la propia naturaleza del trabajo docente.

3.1.4. Defender una concepción del trabajo creativo, crítico, cooperativo, innovador, autónomo y reflexivo. El Profesorado no debe ser mero aplicador del ‘tercer nivel de concreción”.

3.1.5. Promulgar un Estatuto del Profesorado que garantice una base legal de la que actualmente carece.

3.1.6. Fomentar una cultura de la evaluación y de la autoevaluación.

3.2. Desarrollar las siguientes funciones y tareas del Profesorado:

3.2.1. Atender al proceso educativo del alumnado, ejercitando sus funciones con la mayor dedicación posible.

3.2.2. Coordinar y gestionar, junto con los demás sectores implicados, la labor educativa y administrar mediante modelos abiertos, participativos y democráti cos.

3.2.3. Desempeñar funciones y tareas de apoyo para facilitar la reflexión colectiva y la formación del equipo docente, para compensar desigualdades, desarrollar programas específicos, etc.

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3.2.4. Aprender una cultura del diálogo.

3.2.5. Promover la relación con el entorno social ( a través de proyectos educativos, de los Consejos Escolares,...), aumentando la participación y rompiendo el aislamiento de la Escuela con su ámbito.

3.2.6. Permanecer en una continua adaptación curricular, entendida como posición reflexiva y crítica ante la práctica educativa.

3.3. Reformar y especificar claramente el sistema de acceso a la docencia, los traslados, la dependencia administrativa, etc.

3.3.1. Cumplir un periodo de cinco años, al menos, de docencia directa y activa en Centros, con alumnos, antes de poder desempeñar funciones de organización en CPRs, Dirección Provincial e Inspección, puestos a los que se debiera acceder en función de los méritos contraídos desde la Escuela, siempre que, al finalizar esas funciones de organización, se vuelva periódicamente a la Escuela.

3.3.2. Conseguir que las instituciones y los servicios de apoyo estén al servicio del Personal Docente.

3.3.3. Tomar posiciones, en cuanto colectivo docente, sobre normativas que no benefician el desanollo pedagógico.

3.4. Favorecer la relación y coordinación entre todos los sectores y colectivos que impulsan la renovación pedagógica.

3.4.1 .Sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la Educación y sobre la innovación pedagógica.

3.4.2. Constituir una mesa regional donde participen los M.R.Ps y que haga un seguimiento, entre otras funciones, de la calidad de la enseñanza y de la renovación pedagógica.

3.4.3. Constituir una mesa, dentro de la Federación de M.R.Ps, que haga un seguimiento constante de la renovación pedagógica.

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3.4.4.   Consensuar propuestas para mejorar la calidad de la enseñanza en

Castilla-La Mancha y hacer partícipe de ellas a las Administraciones educati vas para que las asuman y lleven a la práctica.

3.5. Favorecer y motivar de manera constante todas las experiencias -tanto individuales como de equipo- de renovación o investigación educativas.

3.5.1.   Abrir una convocatoria permanente, por parte de la Administración, para

proyectos de innovación educativa, debiendo acoger las iniciativas individua les, de equipos de trabajo o de Centros.

3.5.2. Dotar a los proyectos de suficientes recursos materiales y humanos.

3.5.3.   Reservar parte de horas de docencia directa a los profesionales de la

enseñanza que se comprometan en un proyecto de renovación/innovación educativa.

3.5.4.   Dar reconocimiento oficial a todas las actividades de renovación/innova

ción educativa, evaluadas positivamente.

3.5.5. Evitar al máximo la burocratización en la formación y experimentación.

3.5.6.   Desarrollar el papel de la actual Inspección hacia la supervisión,

información y asesoramiento a los centros.

3.5.7.   Abrir un banco de datos de renovación/investigación educativa en

Castilla-La Mancha.

3.5.8.   Proponer de forma habitual jornadas y encuentros para el intercambio de

experiencias y ensayos.

3.5.9.   Propiciar, en el P.E.C. de cada Centro, los mecanismos de actualización,

renovación e innovación educativa, así como la reflexión sobre la propia práctica.

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3.6. Reconvertir las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado en auténticos Centros de formación inicial.

3.6.1. Crear una Facultad de Educación para la formación específica de los docentes con una orientación más especializada, pedagógica y práctica.

3.6.2. Orientar los programas de las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado hacia las didácticas aplicadas al aula y hacia una mayor investiga ción y experimentación educativas.

3.6.3. Participar en los Departamentos de los distintos niveles y en donde se experimenten y evalúen ensayos de renovación/investigación educativa.

3.6.4. Tener en cuenta la Escuela Rural, en el periodo de prácticas, y que se realicen también en ese tipo de Centros.

3.6.5. Incluir, entre las características exigidas al Profesor de las Escuelas

Universitarias de Formación del Profesorado, la experiencia docente en la

Escuela.

3.6.6. Destinar los puestos de profesorado asociado a tiempo parcial de las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado a maestros con experien cia.

3.7. Crear un servicio de Publicaciones, en nuestra C.A., para sacar a la luz experiencias de renovaciónhinvestigación educativa, así como materiales curricula res.

3.8. Ayudar en su labor a los M.R.Ps, firmando convenios que garanticen el diseño y desarrollo de los programas de los M.R.Ps.

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BLOQUE V

UNA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA AL

SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Ponente: Ascensión Palomares Ruiz

1. UNA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA DEMOCRÁTICA

Siendo la educación una tarea eminentemente social, la Administración estatal, autonómica y local no pueden inhibirse de ella, sino que ha de quedar supeditada a su influencia, sin que ello pueda conllevar ningún intento monopolizador por parte de nadie.

Las funciones fundamentales de toda Administración educativa son la planificaci ón de la enseñanza y la supervisión de los diversos elementos que configuran el sistema escolar, todo ello en un marco democrático y participativo que facilite la cooperación -y unas relaciones flexibles y fluidas- entre los diversos sectores de la comunidad educati va.

Dicha planificación ha de ser global e integradora de los elementos materiales, personales y funcionales relativos a los distintos niveles y modalidades educativas, contemplando siempre dos objetivos básicos:

a) Lograr un desarrollo óptimo del sistema escolar, en sus aspectos individual, social y económico, determinando el más adecuado empleo de los recursos en el periodo que se planifica, conforme a la evolución previsible de la situación.

b) Dotar de coherencia interna y externa -tanto cualitativa como cuantitativa mente- al sistema educativo.

1.]. Necesidades de cambio.

La gestión pública, tanto a nivel nacional como autonómico y provincial , tiene una larga tradición de centralización, jerarquización y concentración de poder, no existiendo relaciones fluidas y coordinadas entre las diversas administraciones, de tal modo que se infrautilizan los recursos, mientras las acciones que se emprenden carecen de la necesaria coordinación y complementariedad.

Normalmente, nos encontramos con una legislación pormenorizada y reglamentis ta, que conlleva un cumplimiento formal de la norma, a la vez que un evidente descontrol en aspectos fundamentales.

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Nuestra Administración no suele aceptar la consideración del Centro Educativo ‘como núcleo principal y, por tanto, dotarle de la autonomía suficiente para que puedan funcionar, bajo los principios de particip transparencia, profesionalidad y eficacia.

A mayor abundamiento, la Administración no ha articulado los mecanismos adecuados que garanticen la participación democrática de los colectivos implicados (padres, profesorado, alumnado, etc.) en los procesos de planificación, actuación y evaluación de la gestión educativa.

La Administración española, en general, y la educativa, en particular, esta demasiado preocupada por las est y los aspectos burocráticos de la gestión, sin preocuparse demasiado por la solución efectiva de los problemas reales.

Por otra parte, existe un malestar generalizado entre el profesorado por el tratamiento diferenciado que se da ‘determinados puestos, niveles o cargos, con las consiguientes discriminaciones económicas, en méritos para concursos, etc. Todo este malestar ha sido fomentando por la Administración, justificándose a sí misma con argumentos tan falaces como provocadores para la mayoría del colectivo.

2. PRINCIPIOS BÁSICOS

Las características y objetivos de la Administración educativa que propugnamos configurarían los siguientes principios inspiradores de nuestras propuestas:

2.1. La Administración educativa ha de posibilitar que el sistema escolar cumpla las funciones inherentes al mismo y que la sociedad demanda al servicio público de la educación.

2.2. Las distintas Administraciones educativas actuarán coordinadamente, para llevar a cabo una acción dominada por la coherencia, dentro del respeto al pluralismo inherente a toda sociedad democrática.

2.3. La Administración educativa deb estructurarse de forma descentralizada, a fin de que puedan adecuarse las decisiones a la necesidades concretas, dentro del marco de los objetivos generales establecidos.

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2.4. La Administración educativa dispondrá de mecanismos que garanticen la participaci ón de todos los sectores de la comunidad escolar, como único modo de posibilitar la corresponsabilidad de ésta en una tarea que a todos nos afecta.

2.5. La profesionalidad y la capacidad deben ser los criterios básicos a la hora del nombramiento de los responsables de la Administración educativa, a fin de garantizar el óptimo empleo de los recursos disponibles, para la consecución de los objetivos generales planteados, al margen de intereses sectarios.

2.6. Las actuaciones de la Administración educativa estarán inspiradas por los principios de transparencia en la gestión y responsabilidad en la toma de decisiones.

3. PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

Las grandes propuestas en que pueden reflejarse los principios básicos se desarrollan en las correspondientes medidas concretas que han de contribuir al logro de los objetivos:

3.]. Fomentar la descentralización, coordinación y coherencia de la Administración educativa.

3.1.1. Establecer mecanismos de coordinación entre los distintos órganos de la Administración.

3.1.2. Elaborar planes educativos globales y flexibles en la Comunidad Autónoma, con la consiguiente coordinación de las actuaciones de los distintos sectores y servicios educativos, cualquiera que sea la Administración de quien dependan.

3.1.3. Descentralizar convenientemente los servicios educativos, que estarán lo más próximos posible a los usuarios del sistema escolar, tanto en la gestión de recursos como en la planificación educativa del ámbito territorial correspondi ente, creándose demarcaciones o distritos escolares, como unidades básicas de administración, eliminando duplicidades y encabalgamientos administrativos.

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3.1.4.   Disponer de sistemas de coordinación entre dichos servicios, para

garantizar unas actuaciones coherentes y acordes con los intereses generales, así como la continuidad de los proyectos educativos existentes.

3.1.5.   Establecer la estructura territorial de la Administración educativa basada

en estudios objetivos, con la participación de todos los implicados en el proceso educativo, regulando y planificando las instituciones y servicios necesarios para atender debidamente la problemática escolar.

3.1.6.   Efectuar los planteamientos e iniciativas de los implicados en la tarea

educativa ante el órgano de la Administración de su ámbito territorial, pues todo lo que pueda solucionarse en el mismo no tiene por qué trasladarse a una instancia superior.

3.1.7.   Conceder a los Centros la máxima autonomía posible -respetando los

mecanismos de control- para gestionar los recursos que les sean asignados y para planificar sus actividades, dentro de los objetivos establecidos.

3.1.8.   Flexibilizar la aplicación de las normativas de desarrollo de las disposi

ciones generales, para adecuarlas a situaciones específicas y problemáticas concretas, sobre todo en cuestiones relativas a jornada escolar, horarios, actividades extraescolares, etc., en las que los criterios de la comunidad escolar deben ser prioritarios.

3.1.9.   Clarificar las funciones, tareas y objetivos de los distintos servicios

educativos (programas, planificación, etc.) y muy especialmente del S.I.T.E., dada su influencia en el funcionamiento del sistema escolar

3.2. Mejorar las relaciones entre Administración y miembros de la comunidad educativa.

3.2.1.   Establecer canales ágiles para el estudio y resolución de las peticiones

presentadas ante los órganos de la Administración, asegurando una rápida respuesta a las mismas, en las demarcaciones o distritos escolares.

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3.2.2. Determinar democráticamente el perfil profesional para el desempeño de puestos de la Administración educativa, según las áreas en que se desarrolle el trabajo, así como la formación específica y continua exigible para cada una de ellas.

3.2.3. Establecer los órganos arbitrales pertinentes para solventar los conflictos que puedan surgir en la comunidad escolar, con rapidez y eficacia.

3.2.4. Garantizar el derecho de las madres y de los padres a recibir amplia información y a ser escuchadas/os por el equipo docente, acerca de su hijo/a.

3.2.5. Asegurar al personal docente el derecho a efectuar sus planteamientos pedagógicos o profesionales ante los servicios educativos correspondientes, mediante los canales o reuniones pertinentes.

3.2.6. Profesionalizar la Administración educativa, eliminando los puestos de libre designación y regulando el acceso mediante concursos públicos, en los que se valoren exclusivamente capacidad y méritos profesionales objetivables, con presencia de las organizaciones sindicales representativas, de modo que se garantice la cualificación necesaria, sin caer en planteamientos tecnocráticos.

3.2.7. Racionalizar y modernizar los servicios de la Administración y de los Centros educativos, mediante las nuevas tecnologías, coordinando las solicitu des de información, datos, documentos, etc. y evitando peticiones reiteradas de los que ya obren en poder de la Administración.

3.3. Favorecer la transparencia de la Administración educativa.

3.3.1. Planificar democráticamente la Red de Centros escolares, con participa ción real de los diversos sectores de la Comunidad Educativa, estableciendo los correspondientes órganos de seguimiento y control.

3.3.2. Hacer públicos el presupuesto y la distribución de recursos materiales y personales, mediante documentación clara y suficiente, en base a criterios previamente definidos.

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3.3.3. Acompañar un estudio económico que valore el coste de ejecución de todas las actuaciones decididas por la Administración.

3.3.4. Programar las prioridades y la temporalización de las actuaciones, posibilitando su seguimiento por los representantes de la comunidad educativa.

3.3.5. Evaluar interna y externamente -con presencia de los citados representan tes- el funcionamiento de la Administración, tanto en sus aspectos técnicos y burocráticos, como en los servicios educativos que planifica y coordina (C.P.R.s, Inspección, EPA, Orientación, etc.), exigiendo las correspondientes responsabilidades, si hubiere lugar.

3.3.6. Abrir canales de comunicación que faciliten a los miembros de la comunidad escolar la información que precisen sobre aquellas cuestiones que les afectan.

3.3.7. Garantizar que la información que llega a los Centros sea conocida por los miembros de la comunidad escolar.

3.4. Potenciar la participación de los distintos sectores de la comunidad escolar en las decisiones de la Administración que les conciernan.

3.4.1. Regular la participación de los representantes del profesorado en la elaboración y evaluación de programas, experiencias, etc. así como en la valoración del proyecto y rendimiento del Centro.

3.4.2. Limitar el ejercicio de puestos de libre designación.

3.4.3. Asegurar la justicia y transparencia de los concursos y oposiciones.

3.4.4. Garantizar que la mayoría de los miembros de tribunales o comisiones seleccionadoras sean determinados por sorteo.

3.4.5. Obligar a que, en todas las comisiones, exista presencia de las organiza ciones representativas del profesorado.

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3.4.6. Crear Consejos Escolares representativos de ámbito municipal, provin cial, autonómico, etc. y dotarlos de funciones efectivas.

3.4.7. Transformar las actuales tareas inspectoras hacia el asesoramiento, la supervisión y el control de la realidad escolar.

3.4.8. Exigir el informe previo de los sindicatos a cuantas normas afecten a las condiciones de trabajo del personal docente y al funcionamiento de los Centros,.

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MOCION

RECHAZO A LA L.O.P.E.G

El 1 Congreso de Renovación Pedagógica de Castilla-La Mancha manifiesta su rechazo a la Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gestión de los Centros Escolares (LOPEGCE), por el retroceso que supone en la gestión democrática del sistema educativo y de la autonomía de los Centros.

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1 Congreso de Renovación Pedagógica de Castilla-La Mancha, celebrado los días 3, 4 y 5 de mayo de 1.996, en Albacete, supuso el objetivo final que la Federa-ción de MRPs de Castilla-La Mancha se planteó, en 1992, con el denominado “PROYECTO XXI,,, que contendría una serie de “propuestas para mejorar la calidad de la enseñanza en Castilla-La Mancha “. La publicación del documento- base para el debate, la reformulación del mismo, la celebración de las consiguientes jornadas temáticas para cada uno de los bloques, etc. ocuparon unos tres años de trabajo y reflexión, que concluyeron con la realización del proyectado Congreso, cuyos objetivos eran:

-Crear un marco de referencia común para todos los sectores que centren su trabajo en la necesidad de mejorar nuestro sistema escolar.

-Generar un documento abierto y propositivo para un debate sobre la calidad de la enseñanza y el papel de la Escuela, del personal docente y de la Administración educativa, en nuestra Comunidad Autónoma.

-Evitar que el conocimiento y reflexión sobre lo educativo nos conduzca hacia el desencanto o el individualismo, a causa de la política educativa que se ha venido desarrollando en los últimos años y que se está agudizando actualmente.

-Elaborar propuestas que conjuguen las posturas críticas con las posibilidades de avance y actuación real.